Las lágrimas ya no caen, y es que cuando la paz llega a tu vida.

Los ríos arrojan el agua de forma estrepitosa, y el mar se mantiene calmo. La música no emite ningún sonido, y ahora el aire se puede ver. Cuando menos los esperas, el mundo cambia, y si no cambiamos con él, nos hunde, justo como el mar solía hacer. Los peces ya no comen, las llenas se volvieron vegetarianas. Los libros ya no contienen palabras, las hojas son más blancas que nunca. Cuando un corazón vuelve a enamorarse, siente que nada es nuevo, solo esa familiar sensación que tanto ama. Las lágrimas ya no caen, y es que cuando la paz llega a tu vida, todo el mundo puede sumergirse bajo el agua, y tu alma se llena cada vez más de vida. Relacionados: EL AMOR SE ENAMORA Y LAS LÁGRIMAS CAEN. ¿POR QUÉ NO AVENTARNOS SI TENEMOS ALAS? LOS TÍMIDOS GIRASOLES .

El amor se enamora y las lágrimas caen.

Los ríos arrojan el agua de forma estrepitosa, y el mar se mantiene calmo. La música no emite sonido, y ahora el aire se puede ver. Cuando menos lo esperas, el mundo cambia, y si no cambiamos con él, nos hunde. Justo como el mar solía hacer. Los peces ya no comen, las llenas se volvieron veganas. Los libros ya no contiene palabras, las hojas son más blancas que nunca. Cuando un corazón vuelve a enamorarse, siente que nada es nuevo, solo esa familiar sensación que tanto ama. Las lágrimas caen sin darse cuenta, parece que todo está perdido, pero ¿no está?

¿Por qué no aventarnos si tenemos alas?

Las rosas crecen como quien canta al arcoiris y ríe sin cesar para poder llorar después. Si los girasoles soñaran, yo habría sido la persona más feliz del mundo, como un niño que come helado por primera vez. Las discos se llenan de melodías que nadie puede distinguir, oídos más sordos que el viento. Yo quería hacer todo lo que me proponía, sin embargo nunca pude, como un lisiado que quiere correr 10 kilometros, con muchas ganas de hacerlo, pero no puede, debido a que los medios son difíciles. Vivimos miedos que nos dejan sin tacto, escuchamos, olemos, respiramos; no tenemos vida. Soñamos; nos quedamos sentados, temerosos a fracasar. ¿Por qué no aventarnos si tenemos alas?