Y la alegría jamás se perdió.

Los corazones bailan y cada vez se hacen más felices.

La lluvia cae con alegría y no deja a nadie hundirse.

El sol creció en su tamaño, dando más vida a todas las plantas que iluminan el día.

El amor cambió de rumbo, pero no se olvidó.

Las rimas en los poemas dejaron de rimar, pero aun así se hicieron más personales.

El llanto aminoró y sus pechos dejaron de lado el vacío que sentían.

A las personas de todo el mundo les bastó con ser felices y jamás tener un agujero negro en el corazón.

Las sonrisas crecieron de una forma que nadie esperaba y la alegría jamás se perdió.