A tinta y papel…

Escribir hace que mi corazón sonría. Me guía hacia la felicidad como un girasol que persigue al sol a cada momento del día, totalmente atento.

Tomar café mientras escribo hace que mi alma se sienta pura, como un remedio. Si me dijeran que puedo hacerlo por el resto de mi vida, y nada más eso, sería la persona más feliz del mundo.

Las palabras normalmente salen con facilidad, y lo siento como un pequeño regalo de la vida, porque esta a veces puede ser buena, no todo está perdido. Siempre hay una esperanza. Una pequeña prueba puede ser cuando una flor está a punto de morir, tomas cuidado de ella a tiempo completo y ella te da las gracias mientras vuelve a recuperar su bonito color.

La vida puede ser tan difícil como nosotros queramos que sea, ella solo nos llena de ”¿y si…?”, y nosotros sabemos si dudar con ella, o tomar las riendas del camino.

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