Y las mariposas nunca emigraron.

Los sueños se vuelven realidad, solo que llegan de diferente menea, y cuando menos lo pienses.

Las sonrisas se vuelven deliciosas, haciendo que llegue el azul al cielo por siempre.

Y ese corazón que tan dañado está, logra juntar todas las piezas hechas añicos por sí solo.

Una niña arranca una flor y vive por siempre a su lado, sin mar chistarse pues nunca se dejaron de querer.

Y las mariposas nunca emigraron, pues estaban tan felices en su hogar que nada les importó.

La felicidad llega, y la fe es lo único que queda.