¿Por qué no aventarnos si tenemos alas?

Las rosas crecen como quien canta al arcoiris y ríe sin cesar para poder llorar después. Si los girasoles soñaran, yo habría sido la persona más feliz del mundo, como un niño que come helado por primera vez.

Las discos se llenan de melodías que nadie puede distinguir, oídos más sordos que el viento. Yo quería hacer todo lo que me proponía, sin embargo nunca pude, como un lisiado que quiere correr 10 kilometros, con muchas ganas de hacerlo, pero no puede, debido a que los medios son difíciles.

Vivimos miedos que nos dejan sin tacto, escuchamos, olemos, respiramos; no tenemos vida. Soñamos; nos quedamos sentados, temerosos a fracasar.

¿Por qué no aventarnos si tenemos alas?