Entonces no hubo recuerdo de ti…

El café me despertó, justo como no tú no pudiste.

Llegó el arcoíris luego de la tormenta y disfruté de aquellos colores tan vividos que iluminaron mi sonrisa más amplia.

En los libros aprendí que las cosas nunca suceden como pensábamos. El autor de nuestras vidas siempre nos sorprende día a día con algo nuevo, casi siempre dolorosamente, pero así nos damos cuenta que seguimos vivos.

Los poemas que te escribí se borraron con mis lágrimas y entonces no hubo recuerdo de ti.