La luna que sueña

Cuando era niña me preguntaba qué tan difícil sería llegar hasta luna. ¿Podría ponerme muchos zapatos de mamá con tacón al mismo tiempo? ¿Podría tomar tomar mucha agua y crecer como las plantas tan alto hasta el cielo? O quizá solo bastaría con inventar una nave espacial e irme por mi cuenta, además de esa forma podría llevar a mi familia conmigo, así pasaríamos unas vacaciones, y, afrontando la realidad, volveríamos a casa para el lunes siguiente ir a la escuela. Esa era una de mis pequeñas obsesiones y problemas (sí, al mismo tiempo) que tenía cuando era niña. Ahora a mis 21 años, desearía con toda mi alma que esos problemas siguieran siendo los mismos, aunque, luego de tantos años, realmente deseo ir a la luna, mi niña interior nunca se ha ido, solo que una parte ha cambiado, y no sé si eso es bueno, pero si lo es, sería una tristeza. Creo que nunca deberíamos dejar ir

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