NI UN ÚLTIMO BESO.

Me querías como se quieren dos polos de hielo.

Aprendí a vivir sin ti, pues siempre te aseguraste de ello.

Yo te quería con todo lo que tenía dentro de mí.

Vine a un café a escribirte esta carta, la cual nunca leerás porque te fuiste sin decir adiós. Ni un último beso.

Ojalá te hubieras quedado.

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